miércoles, 2 de marzo de 2016

Malinchismo ¿Llegaremos a vencer este complejo por completo?
Ozmar Zuriel García Hernández
La preferencia que se tiene por lo extranjero, es una conducta que lleva existiendo desde hace mucho tiempo. Desde la llegada de los españoles, pasando por el Porfiriato, donde se intentaba copiar los estilos provenientes de Europa, hasta nuestros días, siendo un hecho que continúa presentándose con frecuencia en la moda, la música y el estilo de vida de las personas.
El término malinchismo según la Academia Mexicana de la Lengua proviene de Malinche, apodo de Marina (también conocida como Malina, Malintzin o Malinalli), amante de Hernán Cortés. Por la preferencia de la Malinche por un extranjero, su nombre se empleó para formar el derivado malinchismo con el significado de ‘actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio’.
Recientemente lo observamos en la entrega de los Óscar, en específico el caso de DiCaprio. Independientemente de si su actuación fue buena o no, muchos exageraron su premiación llegando a ir al ángel de la independencia a celebrar. (Eso sí fue un gran oso y no el de The Revenant). En cambio, muy poco se reconoció el trabajo y el logro que el mexicano Emmanuel Lubezki tuvo al haber ganado en 3 años consecutivos un óscar.
Es un tema que da mucho de qué hablar y no solo en el ámbito del espectáculo sino también de los negocios ya que existen casos de jóvenes emprendedores que apenas van iniciando y no obtienen apoyo de los empresarios e inversionistas porque rechazan la idea de invertir en algún proyecto nacional por el estigma que se tiene de "que todo lo mexicano es chafa, no sirve, es una copia de otra cosa". Aunque tuvo más presencia en la década de los 80, cuando de verdad los productos de Estados Unidos eran mejores que los mexicanos. Hoy, la situación es diferente.
Un estudio realizado por la aceleradora de negocios Endeavor, en combinación con la consultora PWC e IPADE Business School, muestra que son muy pocos los inversionistas mexicanos que se arriesgan a invertir en proyectos de otros mexicanos.
Los jóvenes revelan el panorama desalentador al que se enfrentan al iniciar ya que se continúa con la idea de que las cosas de Estados Unidos son mejores pese a que en México ya hay cosas bien hechas. Tienen que salir del país y hallar oportunidades yendo a lugares como Silicon Valley para encontrar buenos asesores y mentores que los ayuden a mejorar la calidad del producto o servicio que se ofrece para regresar y que les den “el visto bueno”.
Aunque es un hecho que estamos en contacto con diversas culturas y nos encontramos en una intercambio de ideas constante, esto no es excusa para menospreciar las cosas e ideas que aquí se hacen. Esperemos que poco a poco se cambie esta práctica en este sentido. Tratando de apoyar más los proyectos hechos en México, claro, los que si valgan la pena.

3 comentarios:

  1. Ozmar apoyo tu idea con todo lo que puedo dar y me agrada tu forma de describir todo este problema que se tiene acerca de los proyectos, es cierto que muchas veces o en casi todos se puede ver mucho desinterés en lo que otros mexicanos deciden ofrecer y deban irse al extranjero para presentar su idea frente a otras personas, yo espero que este gran problema que tenemos se vaya arreglando con el paso del tiempo.

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  2. No conocía este termino, pero si tienes razón siempre queremos imitar a los países vecinos, la ley permite que los extranjeros vengan a destruir nuestro país, y se tiene la idea que los productos de otros lugares son mejores que los nacionales, pero de igual manera la sociedad no es del todo culpable en cuestión de desarrollo de tecnología es muy difícil adquirir patentes en Mexico lo cual frena el desarrollo provocando que las ideas sean compradas o patentadas en otros países.

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  3. Concuerdo completamente contigo.
    Es muy triste que los mexicanos no defendamos a nuestra cultura y peor aún, que despreciemos lo hecho en México. Es vergonzoso cómo se festejó en el ángel a un actor por ganar un premio y no se junta esa misma gente a reclamar o celebrar cosas que realmente valen la pena. Si quieren celebrar algo así, festejen a Iñárritu o a Lubeski.
    Muy buen aporte, compañero.

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